Comida de amigos
“…me he acercado a un puestecillo no lejos de casa, que tenía unas cuantas verduras encima de una mesa para vender y una pesa romana, una vez más ha ocurrido algo que me ha sorprendido…”
Hoy he salido a las 4 y media con intención de comprar unas patatas para hacerme una tortillita. También me he pasado por la academia “Comboni”, que esta cerca de mi casa y a partir del miércoles comienzo mis clases de Árabe para “non speakers”.
Al volver de la academia me he acercado a un puestecillo no lejos de casa, que tenía unas cuantas verduras encima de una mesa para vender y una pesa romana, una vez más ha ocurrido algo que me ha sorprendido…
-Un hombre sentado come tranquilaminte, Ahmed, un Sudanés árabe (no negro, sino de tez más bien clara), de unos 60 año, me mira con la pausa que tiene esta gente en el alma, señalo las patatas y me señala la comida que está comiendo, yo digo, “Aywa, Akl” (si, comida), y me dice unas palabras en árabe y me señala insistentemente la comida que está comiendo en una especie de bacía como las de los barberos antiguos:
Insiste, quiere que me siente a compartir su comida, yo dudo un momento pero noto que a el no le interesa lo que yo opine: me está invitando a comer con él y no acepta un no por respuesta.
Otro hombre más joven sale de la “tienda”, que es como un cuartucho de tres metros por dos donde guardan parte de los alimentos que se exponen fuera (intuyo un refrigerador, pero dudo que funcione)Ahmed le dice algo y el hombre joven me trae un par de trozos largos de pan, mientras tímidamente cojo con la mano un trozo de comida que me ofrece del plato común y me lo llevo a la boca.
Una vez más no esta dispuesto a que coma un poco por cumplir, me hace claros ademanes y habla en árabe, pero su expresión me lo dice todo: “Come, hombre, come primero, no hay prisa”.
Total al final me he hincado las dos baguetinas de pan blando (que es el típico de aquí, algo así como el de los perritos calientes pero más largo y menos denso) mojando en la salsa, la verdura y el cordero, del que me he tomado hasta la pielecilla del rabo, que me ha ofrecido como la parte más deliciosa, y en realidad lo era.
El hombre joven se sienta y comparte con nosotros la comida, es también Ahmed, el hijo de Ahmed (Eso aqui sería algo así como “Ahmed Bin Ahmed”), y entre sus tres palabras de inglés inconexo y mi lista de palabras en árabe para indocumentados que llevo en mi bolsillo, mantenemos unos 30 minutos de conversación, poco profunda, pero agradable.
Conocen donde esta España, al-andalus, madrid, barcelona, pero poco más, aún así creo que conocen más ellos de mi que lo que yo conozco a esta extraña pero amable gente.
Me venden finalmente las patatas, ni se cuanto pesa el kilo que se supone que me esta vendiendo, pero los 3 SP (0,90 €) que me cobra por el kilo me parecen muy poco por una agradable comida entre amigos… una sonrisa de oreja a oreja, “maas alama” “sucram jazeera” (adiós, muchas gracias).
“Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.
Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre.
Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros,
porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”.”
Evangelio segun San Marcos, 12, 42-44
Categorías: Mis experiencias


Mayo 4th, 2008 at 6:56 pm
Que bien te define y como me llena lo que dices en esta comida de amigos, hijo mío.
El mundo sería muy diferente si nos diésemos cuenta que :
” Cuando mueras,solo te llevarás lo que hayas dado “, porque :
” Quién da a los pobres, le presta a Dios”
Mayo 7th, 2008 at 1:49 pm
Bonita historia, primo. Eso, desgraciadamente, es impensable hoy en occidente.
Un abrazo.
Mayo 9th, 2008 at 9:47 am
hay que viajar a donde no tienen nada para descubrir qué es la hospitalidad,África es así,que maravilla! que diferentes son las cosas aqui en el pais de las neveras rebosantes se pasa hambre en la calle….y estamos cada vez mas aislados unos de los otros…mi tierno lactante llora terminó toda reflexión.
beso y abrazo