Hoy he ido por primera vez al “Vila Hotel”, con el que mi empresa tiene un acuerdo para que podamos ir a su piscina y gimnasio… algo de lo que allí ha pasado, como todos los días me ocurre, me ha hecho conocer algo más este lugar…

Khartoum, 23 de abril de 2008, Vila Hotel, 11:45 a.m. Piscina, 43º a la sombra…

Me he dado cuenta de que aquí, y creo que no es un caso singular en el mundo, sienten poco aprecio por las reglas y normas.

Me explico para que lo podáis entender:

En Madrid vas al Hotel Intercontinental y preguntas si se puede subir al spa o la piscina, y te preguntarán: “¿Es usted huesped del hotel, señor?”, si no lo eres, no te permiten el acceso, o si está regulado así, te cobran una entrada y ya está.

Al llegar a la recepción del Vila de Jartum, con el que mi compañía tiene un acuerdo para poder usar las instalaciones de ocio, he preguntado en recepción lo mismo (En mi arabinglish particular)

-”¿Es usted huesped del hotel?”

-”No, mi empresa tiene un acuerdo con ustedes”

-Me pone cara de… ¿ah si?, primera noticia!!!

-Hace una llamada y le dice al manager que blablabla, bla bla, bla bla…, en árabe del rápido.

-Cuando cuelga me dice, “pues no se, pasa y pregunta”. “Insha alah”

Cuando me voy hacia el interior , un compañero de recepción le dice, “you have to answer yes or no”. 

Que curioso, y es que para ellos, y otros cientos de millones de personas en esta parte del mundo, la palabra “No” (en árabe “Lah”), como nosotros la conocemos, es cási un tabú.

Cuando te dicen que no te dicen “In sha al-lah”, que literalmente es “que Alá lo quiera así” (del que viene nuestra voz en español: OJALÁ), pero en realidad es un significado algo más complejo, algo como:

“Ni si , ni no, pero como te digo una co te digo la o, en cualquier caso como no me he enterado de la mitad de lo que has dicho y tu no hablas árabe, pues ahí queda eso, tu mismo chaval”.

Bueno, en serio, cási nunca dicen que no, por eso el seguimiento de las normas es muy relativo aquí, pongo un ejemplo más directo:

-Mi conductor (no estamos autorizados a conducir en Sudán) circula por el caótico tráfico de Jartum, casi ningñun cruce esta señalizado, y sólo las grandes avenidas tienen algún semáforo que otro, así que es la jungla.

De vez en cuando un guarda (generalmente si hay algún edificio importante cerca, en este caso la zona de los ministerios, que es “pa verla”) dirige el tráfico con poco ímpetu, tan poco que al llegar a él, nos indica que giremos a la izquierda, que por ahí “ya” no se puede seguir. El conductor hace un aspaviento asi como “Venga hombre no fastidies”, y sigue de frente despacito, ignorando la orden del policía.

trafico en jartum mercado arabe

Como comprenderéis me quedo a cuadros, seguimos y llegamos a destino.

A la vuelta, pasamos por el mismo lugar y otro guarda en el mismo sitio (en el sentido contrario) , indica que tenemos que girar, y al hacer el mismo amago mi conductor, el guarda se pone como en medio, se dicen dos palabras rápidas y giramos efectivamente a la derecha, como si nada pasara, y buscamos otro camino.

Como veis aquí la norma es algo relativo, y depende tanto como la persona que la hace cumplir como del sujeto de la misma.

Ahora entiendo porque Nuno, el sobrecargo que me enseñó en mi primer vuelo, se hacía el longui en el control pasando las maletas aunque le decían que no que no.

He paseado por el al-arab soúq, el mercado árabe (aquí los árabes son minoría, asi que ser árabe no se da por echo, por eso se lo llaman así) y he encontrado lo mismo que en el hotel por 6 veces menos, vivir aquí es más fácil si te adaptas a sus costumbres que si intentas mantaner las tuyas, en cuyo caso te debes limitar a estar en casa y a un par de sitios, donde, lógicamente te clavan.

Yo prefiero el estilo Sudanés, más barato y enriquecedor. Sonrisas es lo que ofrece la gente que no tiene nada, y los que tienen algo que vender no te acechan como en Marruecos o en Egipto, donde esos desagradables comportamientos no están provocados por el Coran si no por los turistas, sino que te muestran amablemente y , incluso si no entiendes mucho, te ofrecen el precio barato directamente, aquí casi no hace falta regatear, sólo ir al sitio adecuado.

Luego, por 3 SD (1 €), me he tomado dos peazo de kebabs de cordero con verduras con pan de aquí, y por 1 SD (0´33) un pepsi (aquí, curiosamente , cási no hay coca cola), que me han sabido a gloria, por unas 18 veces menos de lo que hubiera pagado en el Hotel.

Como siempre, lo de las fotos es un tema chungo, pero os voy a enseñar la estupenda compra que le he hecho a una señora que los vendía en la acera por 4 SD (1,3 €).

adaptandome al medio mercader alladin

Como veis me voy mimetizando con el terreno, besos desde Jartúm: Rafa