Matilda
A continuación reproduzco un articulo de El mundo, escrito por una cooperante aquí en Darfur: por mi parte, no coment.
Matilde
![[foto de la noticia]](http://estaticos01.cache.el-mundo.net/elmundo/imagenes/2008/04/10/1207822520_1.gif)
10 de abril de 2008.- Tienes 20 años, un marido, y un burro con el que recoges leña que luego vendes en el mercado. Ahora también tienes la cabeza abierta y un brazo inútil. Ya has sido atendida cinco veces en el centro de salud de Médicos Sin Fronteras. Y lo que te rondaré morena. Tu desgracia fue nacer en el lugar equivocado en el momento equivocado. ‘Malesh’. Esto es Tawila, el centro geográfico de Darfur.
Todas las semanas vas a por la leña, a un valle a dos horas de camino. Se suelen reunir de diez a treinta mujeres y niños, buscando la protección del grupo. Hace dos viernes os juntasteis diecinueve. En el valle, ya desperdigadas, oíste a una adolescente gritar tu nombre, pidiendo ayuda. Dos hombres armados intentaban violarla; la chica consiguió zafarse y salir corriendo, entre disparos. Tuvo suerte, las balas sólo le rozaron los faldones del vestido. Casi todas las mujeres huyeron.
Tú no. Te interpusiste entre la chiquilla y los violadores, lo que te sirvió para recibir todos los golpes. En la cabeza, el brazo y el costado. Con saña. Quedaste sin sentido, en el suelo, en medio de un charco de sangre. Los dos hombres se fueron, dándote por muerta. Estuviste tres días semiinconsciente. Hoy ya casi te has restablecido, y en cuanto recuperes la movilidad en el brazo volverás a salir a por leña. Pese al riesgo, pese al miedo, la vida sigue. Hay que tirar adelante, no hay otra opción.
El 27 de febrero, apenas 48 horas antes de que te abrieran la cabeza, se había cumplido el cuarto aniversario del día que los milicianos arrasaron Tawila. Iban a conciencia contra la población civil. El resultado del ataque, según Naciones Unidas, fue de al menos 67 civiles asesinados, 93 niñas violadas y 16 secuestradas. La BBC dio cifras aún mayores; ambas fuentes describieron violaciones en grupo y/o delante de sus padres, a los que después mataban. Las casas, saqueadas y quemadas. Con total impunidad y sin más intención que el daño premeditado, la humillación, el desplazamiento forzado de población y el pillaje.

Campo de desplazados de Kalma, cerca de Nyala (Darfur). Las mujeres son blanco fácil al ir a por leña. (Foto: Avril Benoît /MSF)
Todavía hoy se ven las secuelas de esa destrucción indiscriminada. Y tras cuatro años de presión internacional, las cosas no han cambiado demasiado. Las violaciones y muertes violentas por aquí ya no se cuentan por decenas, sino por unidades. Las familias empiezan a regresar, pero otras miles originarias de otras zonas se agolpan en campos de desplazados en las afueras.
Ya ves, mujer, tremenda mejoría, que te lo digan a ti. Tanto hemos avanzado que no puedo escribir tu verdadero nombre. Horas después de verte hay otro incidente, en el mismo lugar y mismas circunstancias. Una mujer asesinada y otras dos heridas. En estos instantes el médico de MSF las está atendiendo e intenta averiguar si han sido violadas. No sé si te plantearás por qué os ha tocado vivir todo esto…
Querría encontrar una respuesta coherente, pero sólo puedo hablarte de gobiernos que marginan las regiones periféricas y se aferran al poder… de grupos armados supuestamente nacidos para combatir la injusticia y que acaban cometiendo los mismos crímenes que aquellos contra los que luchan… sí, también tu propia gente. Es la historia de siempre, en todas partes. Un hombre armado rápidamente pierde su humanidad. Es el poder, que embriaga.
Te hablaría también de política geoestratégica, de regímenes que desestabilizan países vecinos antes de que éstos hagan lo mismo con ellos… de una comunidad internacional que se indigna por los 200.000 muertos de Darfur, hace declaraciones altisonantes, pero no consigue en cinco años parar el conflicto… de los intereses de unos en la lucha contra el terrorismo internacional, o la de otros en el suministro energético, o la de terceros en el equilibrio de poderes del continente africano… todas estas alianzas hay que cuidarlas. A tu costa, claro. Te ha pillado en medio, aunque no lo entiendas. Mala suerte, mujer. ‘Malesh’.
Seguro que comprendes mejor el impacto perverso de la inyección de cientos de miles de armas ligeras en el país. Se ha roto el tejido social. Se han destrozado los equilibrios de poder interétnicos, los sistemas tradicionales de resolución de conflictos. Se ha perdido el respeto a los ancianos Sheiks en los que se asentaba la sociedad y su sistema judicial. Hoy cualquier adolescente con un kalashnikov pinta más que el Sheik de tu aldea, algo impensable hace treinta años. Tú misma has vivido el cambio. Y sufres sus consecuencias desde hace tiempo.
Podría haberte puesto un nombre ficticio, que queda muy periodístico: Khalima, Amna, Zahra… algún nombre local, pintoresco, para ambientar. Pero puestos a inventar, te llamaría Matilde, como mi abuela, que es gallega, de una aldea de Fonsagrada. Sus historias de cuando era joven son parecidas a tu día a día. También ella era campesina, siempre entre los animales y la huerta, aferrada a una economía de subsistencia, tirando de su familia; también vivió una guerra y sufrió sus consecuencias.
Matilde, si hubieras nacido en Fonsagrada, seguro que mi abuela te hubiera ayudado en el valle. Le habría salido del alma. Al nacer en Darfur, me temo que le quedas muy lejos del alma. No sólo a ella. Tan lejos de España, de nuestra rutina, de nuestra cabeza. ‘Malesh’.
Categorías: Prensa, información sobre lo que ocurre en Sudan


April 21st, 2008 at 2:30 pm
Gracias por el post fufo. Me ha gustado mucho
Inma