ESTA MAÑANA, PRIMERO DE AÑO, me he levantado prontito, como ayer no había mucho que hacer, no trasnoché.
Cuando he ido al baño he oído un ruido de tambores y de voces, mayoritariamente de mujeres, cantando algo en lengua local. Sin dudarlo un momento he cogido mi cámara de vídeo y he salido del campo para dirigirme hacia donde provenía el sonido.
Cuando me he ido aproximando (sólo estaba a unos 200 m. de la entrada del campo) he visto niños jugar alrededor de una choza grande , de unos 30X12 m. de la que provenían los timbales y las voces.
Al principio, algo cohibido, ya que no se sabe si se molesta o si se es bienvenido, me acerqué a un joven de unos 15 años que estaba cavando un agujero con un palo puntiagudo alrededor de su choza a unos 15 metros de la entrada de la choza grande.
No hablaba nada que yo pudiera entender (posiblemente lengua Dinka, todavía no la distingo, aunque no era árabe ni inglés, desde luego) con gestos le pregunté si podía mirar lo que había dentro de la choza grande, me sonrió y de pronto se santiguó (hizo la señal de la cruz), queriéndome decir que lo que había allí dentro era una ceremonia religiosa, supuestamente cristiana.
Animado por esa pequeña ventaja (yo soy de cultura cristiana) me he acercado a la puerta mientras 15 o 20 niños desde 1 a 10 años mas o menos se arremolinaban a mi alrededor, mirándome curiosos.
Dentro, palmas y cantos repetitivos, de un estilo Góspel pero muy muy ancestral, con unos tonos repetitivos que recuerdan a los típicos cantos tribales de cualquier parte del áfrica subsahariana.
Unas 80 personas, (a ojo) la mayoría mujeres y jóvenes (ningún hombre de avanzada edad), cantan al ritmo de dos tambores que son intensivamente tocados por dos chicos en el centro de la choza.
Llamo mucho la atención, y la mayoría de los de la parte de atrás, especialmente las niñas, se giran interesándose por mi presencia. Se extiende, supongo, la noticia de que hay un “Jauaia” (así nos llaman a los blancos).
Permanezco uno o dos minutos a dos metros de la entrada con todos los niños pequeños, que no participan de la ceremonia, me miran y callan, algunos ríen, pero todos se interesan.
De pronto un chico alto, del tipo Dinka (piel color negro muy oscuro y mate, muy altos, de media 1,90m) sale y me dice:
-Can I help you?
He visto la cruz roja en un trozo de tela que preside al fondo la choza repleta y teniendo en cuenta la información del chaval de la entrada digo (encomendándome al dios, no al diablo , en este caso):
-Yes , I am christian, this is chrisitan?
-Yes yes, please, be welcome!!!
Se mete en la choza y me hace señas para que le siga. Me invade de pronto un olor fuerte, esta gente tiene ese olor, también, me veo inmerso en un arreciante ritmo de palmadas y tambores, la gente se abre a mi paso y me miran, sonríen, paso por al lado de los percusionistas a los que no podía ver antes porque están en el mismo suelo tocando con palos sus tam tams bastante rudimentarios, pero que suenan como un cañón.
Me dejo llevar, Gabriel, que así se llama el que me ha invitado a entrar llega casi hasta la primera fila, y, para cuando me doy cuenta de la situación estoy tocando palmas como si llevara allí toda la mañana.
La mayoría sólo canta y palmea, mientras algunas (mujeres sobre todo) lloran y con los ojos cerrados y la cabeza hacia arriba, parecen estar en una especie de trance, haciendo variados ruidos que van desde el llanto a la histeria. Al chico que tengo al lado hace rato que las lágrimas se le han salido por los lados de sus ojos cerrados.
La mayoría son más jóvenes pero más altos que yo, esta raza es enorme, aunque muy delgada.
El director de la ceremonia, al que llamaré “pastor”, es un hombre de estatura media baja, no es (según me ha parecido, y me confirmó luego) de la zona, con la cara algo demacrada, algún diente que otro que ya no morderá nada. Impone su mano haciendo una especie de exorcismos light, invocando el nombre de jesús con gesto serio, y ordenando salir a los demonios que estén en las personas que están en las primeras filas, que a su vez son llevados allí por otra mujer, ayudante, que los va escogiendo con un criterio que no fui capaz de averiguar.
Algunos se colocan dócilmente donde les ponen, otros parecen desorientados en sus rezos, y con los ojos cerrados y les tienen que colocar.
La escena es potente, pero de ningún modo desagradable ni me provoca miedo; si conoces un poco los ritos cristianos ves algo de ellos en ello, pero con un componente animista muy potente. El pastor, sigue imponiendo su mano, insistiendo y durando más en aquellos que parecen más afectados por la circunstancia. Le sopla en la frente (ese es un claro signo animista, pero supongo que algo tiene con el tema de la insuflación del espíritu, del protocristianismo) y dice palabras en inglés con fuerte acento, y firme voz, totalmente disipada por el griterío…las palmas y el jaleo generalizado.
Va acercándose y de pronto me llega a mi, yo estoy con las manos levantadas (como esta todo el mundo por supuesto) y me pone la mano durante unos segundos en la cabeza, apretando levemente con sus dedos y dice unas palabras sobre “que el espíritu de jesús que venga sobre este hermano”.
Ya me siento como uno más y disfruto de la experiencia, que se desarrolla en diferentes cantos, con estribillos sencillos de 4 o 5 palabras, y respuestas rítmicas de una o dos mujeres que empiezo a ser consciente que son las que colaboran con el pastor.
Se usan 4 lenguas en la ceremonia: Inglés, Árabe, Dinka y otra que, aunque mi compañero me dijo, no he conseguido retener cuál era (Hay unas 400 lenguas en Sudán).
Preside la ceremonia una mesa de plástico y una tela blanca en la pared del fondo con una cruz simple de tela roja. a derecha he izquierda dos carteles hechos con rotulador rezan:
FULL GOSPEL CHURCH, in wau since 20/ 12/ 2009.
Tras terminar los cánticos se reparten unas sillas (tipo de plástico de terraza) y la gente se sienta a escuchar al pastor, que habla básicamente en inglés mientras dos mujeres traducen al resto.
Luego algúnos sacan sus biblias, y se leen algunos cortos y sencillos pasajes, todos del nuevo testamento. El pastor me tiende una biblia y me hace leer un pasaje de Romanos 8-4, lo que hago con gusto (aunque no soy un católico practicante desde muy pequeño he ido a misa con mis padres y he leído la lectura cientos de veces).
De vez en cuando algunas de las mujeres siguen echando lloros, aunque más suaves, a una se la tienen que llevar a rastras entre dos o tres y al rato ya no se la escucha más que a las otras mujeres a su alrededor pegándole los soplidos que pegaba el pastor, supuestamente quitando el mal espíritu que estaba saliendo de ella.
Tambien, en un momento que se ponen a cantar un estribillo como de gracias , la gente se acerca a la mesa que preside la ceremonia e introduce en una caja metálica como las de las galletas danesas, billetes de poco valor (aquí no se usan monedas).
Cuando ha terminado la ceremonia, una de las mujeres que esta al mando pide que los nuevos se presenten ante el resto, mi compañero, Gabriel me traduce (la mujer habla en Árabe) y me levanto tan campante con la biblia en la mano. Me presento, la gente escucha con atención, digo unas palabras sobre la universalidad de la palabra de jesús, que en mi tierra leemos el mismo libro y tal (en fin no nos vamos a poner en contra de la corriente ¿no?) de que es bueno ayudar a nuestros hermanos y que estoy contento de estar ahí con ellos, mientra las otras mujeres van traduciendo al Árabe y Dinka (yo hablo en Inglés).
Quedan muy satisfechos, y al terminar me aplauden en una cerrada obación.
Va acabando la ceremonia ( más de una hora y media, y eso que era de las cortas sólo por año nuevo, según pude escuchar). TODA, y repito TODA la gente que había salió por la puerta dándome la mano uno por uno, con una sonrisa. El pastor me pide quedar hablando un rato conmigo, lo que acepto gustoso. Charlamos un poco de la biblia y tampoco quiero profundizar mucho (conozco ese libro bien, y podría estar días discutiendo sobre su contenido).
Sin darme cuenta he pasado 2 horas y media con esta historia, pero he establecido contacto con el poblado que tengo justo delante del campo, que será a partir de ahora el que use de plataforma para mis ulteriores incursiones en el campo, con vistas a los temas que tengo pendientes por investigar de momento:
-Escarificaciones faciales y corporales y su significado o clasificación
-Costumbres de la mujer y vida familiar dentro del hogar
Desafortunadamente, al haberme visto tan arrastrado por la situación, mi cámara de vídeo ha permanecido, como me ha parecido prudente por otra parte, en mi bolsillo bien apagadita. Espero más adelante poder documentar, con el permiso expreso de la gente, esta experiencia con un buen vídeo.
Seguiré yendo, como he sido invitado, a algunas de estas ceremonias para mantener el contacto y de paso profundizar un poco más en estos rituales sincréticos tan interesantes.